Un palo más para el sector de la Hostelería

Buenas Hosteleros, cada vez resulta más difícil sonreir ante la situación adversa que atravesamos y cada día los ahorros, si es que los había, van dejando de estar ahí, no es que no crezcan es que han menguado hasta lo absoluto en la mayoría de casos.


La posición del Gobierno resulta a veces incomprensible, pero lo cierto es que el virus sigue ahí, creciendo y haciendo mucho mal a muchas personas.

Las últimas decisiones ya han hecho más daño aún, si es que se podía hacer más, al sector de la Hostelería, y no se puede culpar de todo al Gobierno, lo cierto es que la clientela ha desaparecido o ha emigrado hacia lares que suponen más seguros.

No tiene desperdicio ver en las noticias, malas noticias, al menos para el sector hostelero. Ver Benidorm vacío resulta de lo más increíble, seguro que pocos habríamos imaginado un escenario como ese hace tan solo un año. Pero no es Benidorm, es toda la Costa Mediterránea, las grandes ciudades y ciudades turísticas y ahora, con las nuevas medidas de cierre a las 12.00 de la noche para restaurantes y cafeterías, incluso los fines de semana y el cierre total de Discotecas entre otros muchos establecimientos ha hundido más las expectativas de esperanza, esa a la que siempre nos referimos para tener fuerza para levantarnos al día siguiente con ganas e ilusión.

Ayer veíamos en televisión los típicos bares de Calamares de la plaza mayor de Madrid, cerrados y los que han abierto con 1/3 de las ventas anteriores; nos escandalizamos, pero es normal, falta el turismo, esos no sé cuántos millones de Europeos, Americanos, Asiáticos, que venían durante todo el año y que ahora mismo no sabemos si volverán en algún momento, no es que creamos que no, pero no sabemos cuándo ni cómo.

La Hostelería sufrirá un mazazo tremendo, serán numerosos los establecimientos que cierren, serán muchas personas las que quedarán sin trabajo y esa idea de que cuando la gente se quedaba en paro o estudiaban y querían sacarse algún dinero para vivir, va a quedar varada; a partir de ahora todo eso cambiará, las escuelas de hostelería que en los últimos años estaban creciendo verán probablemente como o bien tienen que cerrar o tendrán que emigrar para buscar alumnos fuera de nuestro país, lo que creo no sería mala idea puesto que la hostelería española siempre gozó de prestigio.

En fin, que esto es lo que de momento hay, no podemos hacer mucho más. Nosotros por nuestra parte, como distribuidores nos planteamos día a día cómo ofrecer nuestros productos, porque no es cuestión de que sean buenos, de que sean baratos, de que sonriamos al venderlos u ofrecerlos, sino de que se necesiten y ahora mismo no se necesitan en igual medida. Los fabricantes también están absortos, con reuniones constantes para saber cómo va el mercado qué va a ocurrir y con un absoluto silencio y cautela de qué van a hacer.

Los cerveceros comienzan a hacer su publicidad de cara al consumo particular en casa, no tanto ya el salir de cañas, el ir de birras, porque eso cada día está menos visto y parece lejana la vuelta a esa normalidad de la que se habla.

Y así con todo, sin embargo, nosotros seguimos teniendo esperanza y saldremos adelante, quizá con esfuerzo, quizá con la sonrisa quebrada, pero con el convencimiento de que sin lucha no hay éxito.


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