Servilletas personalizadas Miniservice e intercaladas: la solución para dos negocios en un solo pedido
El pasado 15 de julio recibimos en la web una petición de presupuesto y pedido de servilletas que nos llamó la atención. Habían seleccionado el modelo de 1 sola caja pensado para eventos, un producto que para un establecimiento normal sale a un precio unitario muy superior. Como intuíamos que se trataba de un bar, le escribimos por WhatsApp:
—Hola, buenas tardes, mi nombre es Jesús, de Personalizados Hostelería. Hemos visto su petición de presupuesto o de pedido de servilletas, pero nos ha extrañado que haya elegido ese modelo de solo 1 caja que es para EVENTOS y no para establecimientos, cuyo precio es muy inferior. Díganos si esto es para un bar normal como intuimos o realmente es para un evento o fiesta.
Nos respondió enseguida:
—Buenas, es para un bar. Pero no sé muy bien cómo va. —¿Te importa que te llamemos ahora y ahí te explicamos? —Quisiera si pueden darme presupuesto y las necesitaría urgente. Vale.
Del lío del pedido a la solución adecuada
En la llamada le pregunté su nombre para presentarme:
—Mira, soy Jesús. ¿Cuál es tu nombre por saber cómo te llamas? —Cris. —Muy bien, Cris, pues dime concretamente qué quieres y qué tipo de servilleta necesitas.
Me dijo:
—Pues quiero las servilletas para los servilleteros de mi bar, las que decís que son de Miniservice. —Ah, pues vale, estupendo. ¿Y tienes el logo o sabes lo que quieres poner en la servilleta? —Pues sí, el nombre del bar. —Muy bien. ¿Tienes ese logo vectorizado en un PDF? —Ay, pues no lo sé. No lo entiendo y no sé si eso vale o no. —Bueno, no te preocupes. Tú pásamelo por aquí mismo, por WhatsApp, y ahora yo te digo.
Me pasó el logo y lo preparé en Corel. Pude vectorizarlo y sacar una imagen muy aceptable, suficiente y viable. Le hice un fotomontaje en un servilletero de cómo iba a quedar y, unos 20-25 minutos después de esa primera conversación, se lo envié por WhatsApp. Le pregunté en qué color quería las tintas y le puse tres opciones de muestra por si acaso: negro, azul y verde.
Servilletas intercaladas: dos bares en un solo pedido
Al verlo, me dijo que le encantaba cómo quedaba, pero que tendría que pedirme dos modelos de servilletas personalizadas (dos logos, si quieres llamarlo así), puesto que tenía otro bar. Le pregunté:
—¿Cuántos bares tienes, Cris? —Dos. Tengo el de la plaza y otro, el de la piscina.
Como era un pueblo de Extremadura muy turístico, le propuse una alternativa:
—Vale, pues si quieres, te puedo ofrecer una cosa que se llaman servilletas intercaladas. De manera que en vez de tener que comprar dos modelos de servilletas, te saldría una servilleta con el logo del bar del pueblo y la siguiente con el logo del bar de la piscina.
Le pareció una idea impresionante porque no había oído hablar nunca de esa opción.
Ahorro de espacio, dinero y mejor asesoramiento
Después me sugirió:
—Y si, oye, el logo mío tiene dos colores, ¿no se puede hacer a dos colores?
Le dije que sí, pero que el inconveniente de imprimir a dos colores era que el mínimo pasaba a ser de 10 cajas en vez de 5, y su establecimiento no necesitaba tanto volumen.
En Personalizados Hostelería siempre he sido partidario de que el cliente pruebe primero y, si nos entendemos, a partir de ahí haga los pedidos de servilletas que necesite con tranquilidad. Por eso le sugerí hacer 5 cajas de modo intercalado. De este modo, en el mismo servilletero aparecían los dos bares de forma alterna, lo que le daba tres ventajas claras:
- Ahorro de dinero: No asumió dos pedidos mínimos por separado.
- Ahorro de espacio: No acumuló cajas innecesarias en el almacén.
- Publicidad cruzada: Podía anunciar ambos negocios en los dos locales a la vez.
Entrega rápida y atención honesta
Le envió la factura proforma junto con el fotomontaje de la servilleta intercalada o alterna. Al día siguiente nos envió el justificante de pago y pusimos el trabajo en marcha. A pesar de ser un pueblo de la provincia de Cáceres alejado de grandes núcleos urbanos, el pedido le llegó en 48 horas.
Al recibirlo, nos agradeció la atención por WhatsApp y nos comentó lo satisfecha que estaba con el resultado. Nos preguntó si también disponíamos de papel antigrasa personalizado. Le comenté que sí, pero que por la fecha (casi agosto y próximos al cierre de fábrica) no daría tiempo y la cantidad mínima resultaría excesiva. Decidió dejarlo para más adelante.
Moraleja
Si nos hubiéramos limitado a procesar el pedido que Cris hizo a través de la web, le habríamos vendido una sola caja a un precio desorbitado para su bar o habríamos dejado que cometiera un error por no saber cómo funcionaba el producto.
El verdadero valor en el comercio no es despachar lo que el cliente pincha en un carrito, sino revisar, llamar y asesorar. Detectar que alguien necesita ayuda y buscarle la solución que mejor cuida su dinero —como las servilletas intercaladas— es lo que transforma una simple duda en una relación comercial honesta y duradera.

